jueves, 26 de abril de 2012
En busca del amor
En busca del amor, es una obra que montó Javier hace muchos años atrás y es preciosa, sigue causando el mismo efecto en la actualidad que hace años atrás. En busca del amor, como su nombre lo dice: es la búsqueda de ese sentimiento a través del tiempo y sus etapas: niñez, juventud, enamoramiento, noviazgo, matrimonio, primeros años, más años. Nacimiento de un amor, muerte de un amor, proceso de volverse a enamorar, en fin, un sin fin de sentimientos. Las peleas, reconciliaciones, el conocerse, las manías, etc.
Una obra muy linda y de autoaprendizaje.
Cuando la vi, estaba en una etapa de mi vida positiva: una relación bonita, un enamorado bueno, que me entendía, me apoyaba y me adoraba. La siguiente vez que fuí a ver la obra, estaba en todo lo contrario de la primera vez: estaba sola, con una hija, no creía en el amor, me habían fallado, me había enamorado otra vez y no me habían correspondido de la misma forma.
La misma obra y diferentes percepciones, el amor y diferentes etapas. Cuando uno ama, entrega todo, eso que dicen las amigas de que si te enamores no des todo es ilógico. Cuando uno ama, ama con el alma, con los ojos, con las manos, con la piel, con el cuerpo, con el corazón y hasta con la respiración.
Normalmente cuando me enamoro entrego todo, no me guardo nada, si amo, amo totalmente y si dejo de amar lo hago del mismo modo. El amor no es mitades, no es migajas, es un todo. Si no se puede entregar el alma, simplemente para mi, no amas.
Yo me enamoré 3 veces en mi vida: mi primer amor Julio, el segundo el padre de mi hija y el tercero un hombre que me enseñó a conocerme y valorar mi capacidad. Amé con locura y sufrí del mismo modo. No me arrepiento de ninguna lágrima y tampoco de haberme enamorado así, vehementemente.
El amor es un azar, hay que seguir y seguir...hasta ganar, hay que seguir en busca del amor, porque siempre hay una esperanza y ella no se acaba hasta llegar a la meta.
A veces llega solo, a veces uno lo busca, a veces a uno lo encuentran, el amor es una caja de sorpresas y ahí está el gusto.
En recibir la sorpresa de saberse enamorado sin siquiera darse cuenta en que momento dejaste de ver al amigo como tal y lo convertiste en el hombre de tus sueños.
jueves, 29 de marzo de 2012
Todo es un proceso

No pretendo ser mártir de ningún sentimiento y tampoco pretendo mellar tu mente con mis susurros tal vez incorrectos. Pero es sofocante no poder decir lo que llevo dentro, tal vez hace tiempo, tal vez hace un par de años. Yo te admiro, como un niño a su padre, como un aprendiz a su maestro, como un alumno a su profesor.
No sé si sea correcto, pero me salió del corazón, de aquí adentro, donde no hay mallas, ni ataduras, donde los latidos y el sentir fluyen libremente, aunque eso signifique perderte de algún modo. No pude callarme más, necesite decir te quiero, te admiro, eres maravilloso... y si levanté tu ego, quisiera entrar en tu alma, saber que hay en ella para que este tan cerrada. Quisiera entenderte, quisiera a veces solo callar y oírte. Como lo hacía muchas veces atrás, verte, escucharte, reír a tu lado y aprender, conocer, intuir.
No pretendo que leas esto, capaz nunca lo hagas, pero necesitaba expresar de algún modo, este nudo que está en mi garganta. Este nudo que me aprieta, que me atrapa, que socava la más mínima esperanza de que algo salga de este enredo, de esta conversación por el msn, de esta declaración de amor por la red.
Perdió la batalla de nuevo, su alma destrozada yacía en el remoto rincón de grisélida, aquel mundo al cual se transportaba cada vez que la mente flaqueaba y las lágrimas caían solas de tanto contener el dolor.
Él, no supo explicar que sentía por ella, no le dijo nada, solo agradeció el hecho de decirle lo que por el sentía, ella desgarrándose el corazón sólo atinaba a disfrazar con palabras alegres su dolor. No le reprochó nada, no tenía porque hacerlo, era ella la que se había enamorado de él, no el de ella, el no la había visto nunca con otros ojos que no fueran la de amigo, era ella la que había comprendido mal el mensaje, era ella la volátil soñadora, de mente efímera, de sentimientos como pompas de jabón la que se apagaba como cada burbuja, con cada palabra leída.
El nunca comprenderá cuanto significa para ella y ella jamás podrá volverlo a ver como antes, ya no habrán salidas a almorzar, ni a charlar, ni las clásicas conversaciones del chat por la noche.
No, ya no las hay, y quien diga que todo va a estar bien, que ya pasará, dice la verdad. La pregunta es cuando, a qué hora, en que día.
Ella no sabe ni siquiera a qué hora, de que día cambió sus sentimientos por el, el.., no sabe cuánto lo ama ella, el no sabe que ella reza por las noches, que pide que se acabe su amor por la alcoholemia, que quiere verlo contento y feliz con el futuro que tanto anhela, con una persona que comparta su vida y su vejez.
El solo dijo que olvidara, que no había problemas, que la amistad está intacta, que se olvide de los traumas.
Ella sólo piensa con quien conversa tan alegremente por el chat, como volverá a verle la cara, como podrá restaurar la amistad quebrada.
Escucha su voz y un nudo se le hace en la garganta, escucha su voz y su cuerpo tiembla, no por el hecho que lo ame, sino por el hecho que lo tiene tan cerca.
Ella le pidió que olvidara lo dicho, el acepto y ella con el dolor de haber perdido se marcha a casa con la sombra del olvido. Grisélida le espera al llegar a casa, cuando todos duermen y ella se levanta, dormitada y nerviosa, entra de nuevo a ese mundo, tan suyo, tan de siempre y se queda con ella hasta el amanecer, hasta que el primer rayo de luz de la mañana la levanta y cual amante furtiva, con pasos se aleja de ella y vuelve a la realidad.
El debe estar en un bar embriagando su soledad, ella pensando en el, pide que no le vaya nada mal. Ella lo espera de algún modo, de alguna forma, así sea en su mente, el ahí está. Las horas pasan y ella vuelve a respirar, el aroma más profundo, el aroma de la soledad.
Cuando te conocí eras un gracioso personaje, amable, carismático, vehemente...esas épocas cuando casi era un paño de lágrimas me traen buenos recuerdos, me rio, a veces pienso como podías confiar tanto en mi. Otras veces siento que simplemente me gané tu confianza y cariño.
Anoche recordé tantas cosas y eran solo eso recuerdos, tu ya no estás cerca, me has abandonado con mis sentimientos y lo entiendo, aunque duela porque no quería que me abandones, porque no quiero que me abandones, porque simplemente estás en mi mente, siempre, siempre presente. Eres una vitamina, droga, ansiolítico, no sé. Solo necesito oírte, tenerte cerca, escuchar tu voz, es por eso que de una u otra forma soy feliz, porque te tengo cerca, porque no quiero que me abandones, hoy, al menos no.
Tengo la costumbre de contar a fin de año cuantas veces estoy alegre, cuantas triste, cuantas fatal. Casi siempre no llegan a 10 caritas entre alegres :), tristes:( o fatales :P.
Hoy es una súper doble :) me armé nuevamente de valor y me acerque a él, a mi Calamaro peruano, sentí su risa sobre mi aura, sentí el corazón a punto de salirse por mi garganta, simplemente estaba en un trance de éxtasis terrible. Mi alma fácil había dado una vuelta a la esquina, se había ido a pasear por ahí y yo ni enterada.
No lo vi almorzar y fui en busca de algo para que su estómago no terminara por devorarse a sus intestinos, jajaja, me acerqué a él y simplemente dije: come. Luego di media vuelta y me fui casi corriendo, porque el atrevimiento de haberle hablado luego de mi declaración de sentimientos por el me tenían tensa, no podía verlo a la cara y creo que no podré verlo a la cara nunca.
Dios mío, nunca fui tan feliz como hoy, y es que cuando se está enamorado creo, no te interesa si el mismo galán de telenovela pasa por tu costado y te dice: hola. Se sincero, a ti solo te importa que esa persona en la que tú has puesto tus ojos, vea por los tuyos, mire a través de ti.
Mi corazón estaba en la boca, mientras tecleaba por el msn la conversación que empecé a iniciar, un gracias rotundo, tan simple y claro como mi: come, fue la respuesta.
Luego empezamos a conversar normalmente como antes, como si nada hubiese pasado (bueno en si no pasó nada, el no siente lo mismo que yo..o eso creo por ahora) entre los dos, me refiero al roche luego de saber algo tan simple como: oye me gustas, te quiero, puedes ser tan idiota de no darte cuenta.
Todo estaba tranquilamente, la amistad en si estaba intacta y yo con el corazón en la boca, solo pude decir para mí misma, hacia adentro...si antes te amaba...ahora te amo más que antes :)
Supe que soy importante para él y él sabe lo importante que es para mí, sabe que mi mundo es loco como el de él y sabe también lo loco que es mi querer y mi cariño. Ambos conocimos más de cada uno, ambos estamos locos y sabemos que lo estamos y no importa nada más.
Cable a tierra me llamó, amiga, confidente, compinche. Sé que lo soy y sé que yo estoy ahí siempre, siempre para él, apoyándolo, escuchándolo, riéndome con el del mundo, de los tontos, de la locura. El ahí cerca y yo junto a él. Hoy luego de dos días, nos vimos otra vez y una conversación me dejó más que clara las cosas...yo estoy ahí siempre para él, como él para mí.
Y no puedo ser más feliz, no puedo estar más en las nubes que hoy, que ahora. En las nubes por ti …viendo las nubes por mi ventana, en las nubes por ti, en el estado de las nubes.
Fui yo la que dijo, te amo, no tu, tu nunca mentiste, nunca dijiste algo así, solo que soy importante para ti y que me quieres como mierda, jajaja. Esos no son indicios para saber algo de cariño o amor, sé que soy casi tu mejor amiga, pero MALDITA SEA!!! No quería ser eso, quería ser simplemente una mujer a tu lado, una amiga, una amante, una mujer callada que viera lo que pasa a tu alrededor y pudiera ayudar en algo como tantas veces, tus locuras. Solo quería eso, solo verte, callada cuidarte y saber que ahí estoy cada vez que tú me necesitas, aun sé que estoy ahí cada vez que me necesitas, lo estaré siempre, dejando de lado todo.
Simplemente por algo que no pude escribirte ni decirte, por miedo, por temor de que te alejes de mi como lo estás haciendo, no pude escribirte ni decirte que te amo, te amo así loco, bohemio, zafado, sin razón y con tus sicosis, así, simplemente así...yo te amo. Pero claro esas son razones que tú no sabes ni conoces, ni sabrás, solo si vez esto, o alguna vez lo lees y te palpitará el corazón al saber que alguien te quiere como no te ha querido nadie tal vez.
Según sus propias palabras el sueña con la tranquilidad, con despertarse un día y no ir a trabajar, alguna vez soñó conmigo y pensó así como es, así hará el amor?, tuviste el descaro de preguntármelo un día. Rojos los dos, viéndonos a los ojos, palteados, llenos de deseo esa noche, con la libido al límite, con los cuerpos estrechados de tanto amar. Sentiste mis locuras, mis sentimientos y el latido de mi corazón mientras estaba a tu lado, un dulce beso me diste en la puerta del depa al despedirme y solo una sonrisa era testigo de esa locura salvaje, como tú la catalogaste. Salvajes son mis sentimientos por ti, salvaje es la idea de no saber de ti y pasarme medio día preguntando si estás bien a alguien que te conoce.
Mi amado Mr. ..., solo deseo que todo te salga bien, mi dulce y amado, loco y chiflado Mr. ...
Pero simplemente, estoy harta de sentirme así, tu juguete, tu muñequito, como el gatito que va tras la bolita de lana como estúpido cada vez que la tiran y la vuelven a jalar. Me cansé, si me cansé de amarte tanto, de vivir prácticamente preocupada de ti, de si comes o no por tu gastritis, de si duermes o no por tus ojeras, de si malgastas tu dinero, de si lloras.
Estoy harta de quererte tanto, de haberte amado, como nadie lo ha hecho...eso me dijiste una vez. Pero carajos, no te diste cuenta, no te das cuenta y sé que no lo harás. Tampoco pienso pedírtelo, recuerdo haberlo hecho alguna vez...pero se acabó.... BASTA.
Como te extraño Mister ...eso no lo puedo negar, sería cobarde mi parte, engañarme a mi misma, espero, ojalá, algún día armarme de valor y poder escribir tu nombre aquí con todas sus letras, con la seguridad de haberte olvidado. Por mientras, aún no te olvido y sigues siendo Mister ... y no hay nadie como tú, aún no en mi vida y a pesar que existe un señor ..., no es como tú. Tú... eres único. Porque si, renuncié a ti, pero tengo que aceptarlo que aún no te he dejado de amar... para eso tiene que pasar tiempo y recién voy por los dos meses de hacerme la idea, de que ya no, no más.
Me dices siempre: estás loca, ¿cómo se te ocurre venir así? y yo atino a decirte: si me pides que venga vendré, así estés lejos, muy lejos. Si me dices: ven. Yo vendré.
Me miras profundamente y te ríes, me miras y me dices: estás loca. Yo sonrío y no te doy la contraria. (Debo estar loca para seguir amándote después de 4 años). Ahora comprendo las cosas más claramente, a mi me gustó alguien pero no me enamoré. Yo sigo enamorada de ti, de tu locura, de cada molécula de ti, todo tú eres mi razón de ser.
Aquel día de un momento a otro recordaste y te pusiste a llorar. Éramos tres: tu amigo, tú y yo. El te decía cálmate hermano, tranquilo, las cosas pasan. Y yo no dejaba de secarte las lágrimas con mis manos, pretendiendo frenarlas, te miraba y te decía llora, si quieres llorar, hazlo.
Me miraste, sonreíste y me dijiste: gracias, por estar acá, por venir a verme. Luego nos fuimos juntos, nos besamos como si no lo hubiéramos hecho en años, tomaste mi rostro entre tus manos y yo hice lo mismo con el tuyo. Me repetiste por milésima vez: estás loca. Y te grité: Siii, si lo sabes, sabes que me tienes loca, que estoy loca por ti.
Sonreíste, me besaste y estuvimos juntos otra vez. Abrazados como siempre, entrelazados, mirándonos, yo besándote los ojos, secándote las lágrimas que se habían desvanecido con mis besos.
Ya había amanecido y me miré en tus ojos, tan tiernos y a la vez tan fuertes, de mirada profunda, profunda como tú mismo. Miré tus ojos y contemplé tu sonrisa, esa que me brindas cada vez que me dices loca.
Me sonreíste y me dijiste: ¿Qué me ves? ¿Qué has visto en mí? Y yo te dije todo, tu risa, tus ojos, tu vida, tu mundo. Yo te amé hace 5 años, me enamoré y preferí dejarte, me aleje porque me lo pediste, y regresé porque me dijiste vuelve.
Si estoy loca, pero de ello tú no tienes la culpa, yo me vi en tus ojos y vi tu alma en tus pupilas, yo vi al ángel que escondes, no al hombre que se muestra frente al mundo. Yo te vi, me vi en tus ojos y comprendí que no podré dejar de amarte...tal vez nunca.
Yo sé q es difícil de creer que alguien pueda olvidar en 4 meses, más de 4 años de sentimientos e ilusiones, pero pude amar mucho, tiempo pasado. Ahora tengo muy en claro que no caminamos nunca por la misma senda. Es cierto, verlo me afecto, pero no como creen imaginarse. Verlo, fue darme cuenta de muchas cosas. De que puedo vivir sin necesitar su presencia a mi lado, llevo más de 4 meses sin ningún tipo de comunicación con él, ni vía facebook, ni celular, ni nada de nada. Yo no lloré lágrimas simples, ese hombre me hizo llorar lágrimas de sangre, lágrimas que no pensé sentir por ningún hombre. Jamás había amado así, ni hecho locuras, ni salido corriendo de mi casa a las 4 de la mañana en busca de proteger a alguien, que muy bien se podía proteger solo.
A veces creo que se dará cuenta algún día, cuando pasen los años – y no lo digo por darme ánimos, ni por esperarlo- sino para seguir cambiando como hasta ahora. Tengo sentimientos encontrados: siento nostalgia, pena y rencor, porque me convirtió en mujer de mala forma, antes de él yo seguía comportándome como una niña, seguía pensando que todas las personas son buenas, que el dolor no existe, salvo cuando pierdes un ser querido. Antes de él, yo creía en la felicidad. Pero cuando el apareció y desapareció de mi vida, me hizo el mundo trizas. Me enseñó que el mundo no es color de rosa como yo pensaba, y yo quería pensar que al menos el amor era así, color de rosa.
No quiero mentirme, de moverme sentimientos me los movió, pero no de la forma loca cuando el corazón late a mil ni nada por el estilo. Sigo siendo la misma chica tonta sin rencor -como dice mi madre- no me nace odiar, o sentir cólera, dicen que soy demasiado buena gente, que soy una linda persona. –Antes no me lo creía, ahora sí - Hasta el mismo me lo dijo, soy demasiado buena, noble y linda.
Así que esta mujercita, empieza a vivir la vida, aprendiendo de cada lección vivida y de sus errores, aceptándolos, pero sobre todo siguiendo la senda que ya se trazó. Porque como dice la letra de una canción de los Héroes del Silencio: …por una vez, lo que siempre soñé, hacer, prometerme, construir una senda…que pueda recorrer...
martes, 27 de marzo de 2012
El cuento de Cenicienta en la vida real

miércoles, 14 de marzo de 2012
Enrique Bunbury, mi principio y mi fin

Enrique Bunbury, es para mí, una historia aparte en la música. Y es que un artista suele ser una historia en el mundo de una persona si es que ha significado parte de su infancia o adolescencia, o momento mágico de un recuerdo en la memoria. Bunbury es eso para mí, es parte de mi historia, como lo es Gustavo Cerati y Andrés Calamaro, ellos tres son mis ‘mosqueteros del rock’.
Cada uno ha estado en un momento crítico de mi existencia, pero Bunbury es un tema aparte para mí. Bunbury es el ‘Alfa y Omega’, el principio y el fin. Con el le dije hola a un ser que ame con todas las fuerzas de mi corazón y con el mismo también decidí decirle adiós. Por eso creo que cubrir ese concierto era tan importante para mí y a su vez tan trágico.
Ese miércoles 07 de marzo escuché a La Guardia Vieja, los teloneros que el propio Bunbury eligió para que lo antecedieran, desde los exteriores del Centro de Convenciones del Hotel María Angola. Habíamos llegado atrasados y toda la prensa hacía filas para ingresar a cubrir el evento. En exteriores el público se ‘sazonaba’ con cervezas, cigarros, chicles. Las parejas se abrazaban, los amigos cantaban para ir calentando gargantas previo al concierto de las 9:30 p.m. aún eran las 8:03 p.m. las colas eran largas, rodeaban todo el local y continuaban doblando la esquina hasta llegar al estacionamiento del lugar y más allá seguía creciendo.
Kijada Records empresa coproductora del evento, se unió a Zafiro Internacional para aunar esfuerzos y traer al ex vocalista de los Héroes del Silencio, quien apareció prácticamente puntual. Su concierto estaba programado para las 9:30 p.m. y él salió al escenario a las 9:32 p.m. sorprendiendo a todos los asistentes que estamos acostumbrados a que los artistas hagan su aparición hora y media después de cómo está programado el espectáculo.
El instrumental El Mar, El Cielo Y Tú fue el tema que dio inicio al concierto del Licenciado en Cantinas, como el mismo Bunbury se autoproclamó en una entrevista donde le preguntaron ¿por qué el nombre de Licenciado Cantinas? para esta producción discográfica. A lo cual el mencionó que en lo único que se había licenciado era en las cantinas y en su recorrido por ellas.
El Mar, El Cielo y Tú, me trajo muchos recuerdos, recuerdos de la última vez que vi a este ser que había amado tanto. Nos vimos en el mar, después de mucho tiempo, el habló y habló, y yo como siempre me quedé petrificada viéndolo. Me besó, yo le respondí y le dije que sería la última vez que nos besaríamos. Había decidido no sufrir más por el, cuatro años eran suficientes.
Luego de ello siguieron los temas Llévame y El Solitario (Diario De Un Borracho), calentando lo que depararía este concierto donde una calavera nos miraba a todos desde el final del pedestal del micro con que cantaba Enrique. Si, había una calavera al final del parante del micrófono –no sé si real o ficticia, no se apreciaba desde mi ubicación- pero hacía juego con las otras calaveras estampadas que envolvían el parante del cantante y la indumentaria negra con estampados en llamas con la que se presentaba Bunbury en el escenario.
Mientras tanto, yo recordaba una de las canciones que cantaba a todo pulmón en mis reuniones con los amigos de la cuadra. Una sonrisa se dibujó en mi boca. El famoso Diario De Un Borracho sonaba tan distinto al que yo cantaba y bailaba. La cumbia de Alfredo Gutierrez era la que yo había oído por primera vez y era una versión muy distinta a esta. Era la misma letra pero la melancolía que le ponía Bunbury no tenía nada que ver con el jolgorio con que yo bailaba esa canción cuando tenía 22 años.
“…Voy a escribir en mi diario/ Que voy vagando por el mundo/ Ay que dolor tan profundo/ Vivir triste y solitario/ Se que nadie me quiere/ Solo con mi pensamiento/ Ay con tanto sufrimiento/ Así cualquiera se muere…” “…Si me besan y me entregan su querer/ Se me alejan para hacerme un infeliz…” no negaré que grité esa canción recordando a cada infeliz que llegó a mi vida para desgraciarla, ¿cómo no cantar una canción así con sentimiento? No era solo yo, todo el público cantaba con esa misma emoción y liberé con El Solitario (Diario De Un Borracho) mis demonios del pasado, mientras que Enrique Bunbury saludaba por primera vez a su público con un “Buenas noches Lima, presento Licenciado Cantinas”, generando la loquería de los asistentes.
Hay que dolor más profundo/ Vivir triste y solitario... nadie sabe eso más que quien lo vive. Y yo para mis 31 años he tenido una vida bastante solitaria. tal vez por eso entiendo a quienes se emborrachan, tal vez por eso yo también me emborracho. El hecho de salir de la realidad a través de la cerveza puede ser un ansiolítico bastante comprensible.
Desde la ubicación de la prensa (tercer piso) se podía apreciar todo, tenía una vista panorámica del local y por supuesto del escenario. El público se calentaba gritaba “Enrique, Enrique, Enrique” al estilo de los coros en el estadio y Bunbury solo miraba, incrédulo, de recibir tanto cariño después de tanto tiempo. -Recordemos que Enrique Bunbury no regresaba a nuestro país desde el año 2009-. Fue ahí cuando dio el segundo saludo al público, diciendo “Es un orgullo para mí compartir escenario con la música criolla”. Lo cual obviamente generó el griterío de la fanaticada, los aplausos y nuevamente el coro de “Enrique, Enrique, Enrique” que se hizo presente en diversos momentos del espectáculo. Toda su fanaticada lo venía a ver luego de tres largos años, y si bien es cierto todos querían escuchar algo de los Héroes del Silencio, eso no significaba que no gritaran y cantaran las canciones de su etapa solista, todo el público gritaba cada canción demostrando que era el público que sigue al ‘Enrique músico’ y no al ‘Enrique Héroes’. Eso quedó demostrado cuando todo el local del Hotel María Angola retumbaba con el cantico de La Señorita Hermafrodita y El Extranjero, y ahí en ese preciso momento que el público estaba salivando adrenalina pura, Enrique nos regala Ódiame y esa fue también la clave para sacar a todos los periodistas. –No podíamos quejarnos, nos habían dicho tres canciones y nos dejaron grabar cinco, pero la verdad, esa era la canción que todos los periodistas peruanos estábamos esperando, la canción peruana que suena más ahora, gracias a Enrique Bunbury. Pero ni modo, como suele pasar en el fútbol ‘Jugamos bonito pero perdimos’, nosotros ‘Grabamos bonito pero nos sacaron’-. Podría asegurar que todos los periodistas salieron cantándome Ódiame, pero a los organizadores del evento por tal injusticia.
“…Si tu me odias quedaré yo convencido de que me amaste mujer con insistencia/ pero ten presente de acuerdo a la experiencia que tan solo se odia a lo querido/ pero ten presente de acuerdo a la experiencia que tan solo se odia a lo/ querido...” las más de dos mil personas gritaban esta canción como himno, casi casi con locura, ¿Quién no ha sentido la letra de esa canción y la ha pedido incluso? A mí me han dicho que no me odian, eso significará que ¿no me amaron?, me decía un chico que estaba al lado mío en el concierto. A mí tampoco me odian o bueno eso es lo que me han dicho le respondí yo, nos pareció graciosísimo y nos reímos.
Yo cantaba casi pidiendo mentalmente que me odies, que me odies con toda tu alma, para confirmar que alguna vez me quisiste algo, aunque sea un poquito...que no fuí una más en tu lista casual del amor, que las veces que habíamos estado juntos, tu eras sincero. Pensaba, ojalá tengas algo de odio por mi...eso significará que me amaste siquiera un poquito.
Luego del éxtasis llegó Los Habitantes del álbum del 2010 Las Consecuencias, con el cual dio la leve sospecha que tal vez podría interpretar más álbumes anteriores e incluso –algunos avezados mencionaron la posibilidad- de los Héroes del Silencio. Y yo entré en shock.
No quería escuchar al Bunbury Héroes, no lo hubiera podido soportar. Héroes del Silencio fue lo que escuchamos la primera vez que yo hice el amor y el tuvo sexo. Héroes nos había marcado, había marcado nuestra pequeña historia de...algo...no sé como nombrarlo...ahora ya no lo sé. Pero estaba segura de que no podría escuchar a los Héroes, me quebraría, ya de por si estaba quebrándome, sino fuera porque mi amiga me regresaba a la realidad apretándome el hombro o diciéndome : ¿Estás bien?. Héroes del Silencio me traía a la mente Senda, En nombre de guerra, La Carta...y tantas otras canciones que habíamos escuchado juntos...que habíamos bailado, abrazándonos, mirándonos a los ojos, besándonos con ternura. Pero Orfeo me regaló misericordia y no dejó que Bunbury llegara con algo de los Héroes...para la tranquilidad de mi alma...que de por si ya estaba atormentándose con ese concierto.
Siguieron Big-Bang, No Me Llames Cariño, Ánimas, Que No Amanezca, Solo Si Me Perdonas, y con cada una yo seguía mi recorrido al pasado “…Cuando buscaba tu boca, el viento se llevaba mis besos/ se estrellaban contra una roca de obsidiana pura/ dejándome el alma rota, llenándome de amargura…”, escuchar No Me Llames Cariño fue una catarsis para mi, un dejavú, no pude contener derramar una lágrima -y es que a diferencia de todos los mortales que estaban en ese local al igual que yo cantando y recordando a que chica o chico le cantaron esa canción. Yo pensaba en mi mamá, a la cual le cantaba mil veces esa canción pidiéndole tiempo, diciéndole escúchame, rogándole hazme caso-.
Como sufría con esa canción cuando tenía 15 años. Recuerdo que cantaba siempre: Cuando buscaba consuelo, tú no me escuchabas/Nunca era el momento para mis depresiones/Demasiados lamentos, demasiadas discusiones... Esa canción era como gritarle a mi madre: No me llames cariño ahora que soy grande, ya no necesito de tus mimos, ya no tengo 6 años, ni 12...ahí te necesitaba, ahora no necesito caridad. Ahora cada uno en su lugar.
Para ese momento ya había remembrado demasiado, muchas cosas habían salido a la luz después de años en el caso de mi madre y con otras canciones había recordado a alguien que luego de amar años había decidido olvidar en meses.
Siguió Que Tengas Suertecita, la cual canté con furia tal que mi amiga atinó a abrazarme, había comprendido el mensaje: desgraciado ojalá tengas suertecita. “…que te conceda la vida/ cada día lo que mereces…”. Debo reconocer que disfrute cantar sarcásticamente Que Tengas Suertecita, así como disfruté cantar El Día De Mi Suerte de Willie Colón o Héctor Lavoe, en la versión rockera de Enrique, que hizo de esta salsa una nueva sensación, sobre todo para los que no somos muy amantes de ese género musical.
Del álbum Las Consecuencias, llegó otro tema nuevamente, esta vez sonaba De Todo el Mundo, y yo recordaba la imagen de quien cantaba esa canción casi como un himno, e instantáneamente me recordaba a mí, cantando la siguiente canción Sí “…esa ternura incierta, aunque me muera en ella/ cada frase con sigilos, cicatriz en melodía/ si no existe huella, y tu carta me nublo…”, “…Y aunque sea solo un gesto/ un guiño solo un beso, inténtalo una vez/ o antes de cada cita mi deseo es que me digas/ siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…”.
Si cariño, mi vida, criatura de rubí, como te quería, como te quería, me decía yo mentalmente. Una canción de autoestima perfecta que bien puede ser cantada a uno mismo, al aprendizaje de conocerse…y porque no a ese ser que se ama. La canción terminó mientras yo me quebré, a pesar de que aquella es una canción bastante alegre. Mi amiga se preocupó -imagino- porque me preguntó esta vez: ¿Te encuentras bien? A lo que respondí con el Siiiiiiiii del final de la canción. Quien ha entendido el verdadero significado de esa canción, sabe de lo que estoy hablando.
Sabe lo que es tener el corazón destrozado y de verdad querer cantar: ¿quién pudo ser?, quiero que seas tu. Dimelo, dimelo otra vez, por clemencia por favor, quiero que seas tu... Tal vez no existas ante la duda de un si. Que canción Bunbury te mandaste con esa. Aquella canción fue mi canción de autoestima y mi canción de amor.
La siguiente letra traía a mi primer enamorado a la mente, y es que él era El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás. Mientras, yo cantaba aquella estrofa que me gusta mucho por estos días “…Es hora de elegir de morir ajusticiado o jubilado/ y sacudir el aire de los pañuelos de celofán/ y decir adiós a los que se van/ extrañas lealtades compartiendo intimidades…”. Fue así como supuestamente finalizó el concierto para dar paso nuevamente al grito cariñoso de “Enrique, Enrique, Enrique”, con el cual se llevó nuevamente al escenario al rulado cantante de cuarenta y cuatro años que se sigue viendo de treinta, para alegría de todas las féminas –me incluyo-.
Bunbury regresó a la plataforma ataviado de un polo deportivo ceñido – el cual resaltaba su bien cuidada figura para sus 44 años- aquel polo decía: Perú. Así se volvieron a encender las luces azules, moradas y rojas que lo acompañaron en todo el show del tour Licenciado Cantinas, mencionando que venir a Perú siempre es una alegría, que nuestro país es una gran influencia para él, confesándonos que su disco del año 2004 El viaje a ninguna parte tuvo la influencia peruana. Dicha declaración definitivamente coronó el concierto de esa noche para los seguidores amantes del buen Enrique Bunbury, quién remató al público ya emocionado, diciendo “Esta es una de las canciones que escribí en las carreteras de su país, que siento como mío”, dando paso así a Canto (El Mismo Dolor).
Desde que escuché esa canción me encantó, hubiese querido tener la valentía de decir algún día: Canto porque no quiero dar explicaciones, no tengo soluciones/para que tanto preguntar/salto de cama en cama, de boca en boca,de falda en falda. Tengo las mismas penas con las heridas abiertas que siguen sin cicatrizar. ¡Que canción para salvaje por Dios! Es enserio.
Luego vino Porque Las Cosas Cambian e Infinito para finalizar nuevamente el concierto pero el público seguidor de su música no le creyó el final. Todos esperaban la canción que de verdad cierra los conciertos de Enrique …Y Al Final, así como los conocedores de Andrés Calamaro saben que el cierra la mayoría de sus presentaciones con Paloma.
Y así, los espectadores no se movieron, coreaban nuevamente el “Enrique, Enrique, Enrique”, que se escuchó en las dos horas de concierto que nos regaló este extraordinario músico. Y Bunbury regresó por tercera vez al escenario para cantar Vida del álbum Licenciado Cantinas “…Pensarás con todo lo que has hecho/ Que a mi ser podrías sofocarlo/ Para así sentir en ti toda satisfacción/ Pero ya ves que no es así, ni lo será...”. Como disfrute esa letra, la convicción que uno tiene frente a algo, nada ni nadie la puede quebrar.
Cantaba a voz en cuellos: Se que yo soy uno más de tus viles acciones, soportarte es mi lema para ver tu final. Adiós depresión te gritaba con esta canción, adiós maldita pena. Como te gritaba esa partecita que dice: Pensarás con todo lo que has hecho/ que a mi ser, podrías sofocarlo/ para así sentir en ti toda satisfacción/ pero ya ves que no es así, ni lo será. Ya no más mi querida depresión, ya no mas en mi vida. Te dije adiós, porque merezco vivir con alegría, te dije adiós porque ya empecé por fin, a vivir la vida. Te dije adiós porque inicio un mundo nuevo.
Eran las 11:40 de la noche y Bunbury cantó la canción que todos esperaban para poder ir en paz a casa, …Y Al Final. Un mar humano y yo cantábamos a todo pulmón “…Permite que te dedique la última línea/ no importa que te disguste esta canción/ así mi conciencia quedará más tranquila/ así en esta banda decimos adiós…” yo me quedo con aquella partecita donde se dice adiós de la manera en la que lo hacen los valientes, dando la cara, no escondiéndose, como dice la canción “…así se hacen las cosas en mi familia/ así me enseñaron a que las hiciera yo…” pero al final terminas cantando con más fuerza “...y al final/ te ataré con todas mis fuerzas/ mis brazos serán cuerdas al bailar este vals/ ...y al final/ quiero verte de nuevo contenta/ sigue dando vueltas si aguantas de pie…” pareciera que el público le cantara a Enrique, le dijera: No te vayas, quédate siempre y el recíprocamente le devolvía el amor a través de su música y con un ¡¡¡Muchísimas noches y buenas gracias!!!! Para desaparecer del escenario.
Esa parte que dice: Permite que te invite a la despedida, no importa que no merezca más tu atención, así se hacen las cosas en mi familia, así me enseñaron a que las hiciera yo. Es muy cercana a mi. Mi padre jamás me enseñó a decir adiós sin retirarse como los machos, y en todo lo que he hecho en mi vida siempre aprendí a decir adiós si decidía irme.
domingo, 8 de enero de 2012
Diversos temas
Pero bueno, empezaré diciendo que mis sentimientos por Mister M, regresaron y regresó el de paso, pero así cmo regresó se fue.
Decidí sacarlo de mi vida, dejar de salir corriendo cuando timbra o le pasa algo. La última vez que estuvimos juntos fue en octubre del año pasado, lo vi en año nuevo, nos besamos, pero siento que estoy dejando de amarlo. Primero que no me afectó verlo acompañado...más aún porque terminó buscándome y besándome...lo que quiere decir que de algún modo muevo algo en el...bueno según el, me ama, no quiere herirme...el es sórdido me dice, tu eres demasiado pura para mi sordidez.
Eso lo decido yo Mister M, no tu, en fin.
Mi juicio por alimentos ya avanzó, el papá de mi hija debe estar volviéndose loco porque pensó que nunca le haría un juicio por alimentos, pero salió. Estoy harta de sacarme el ancho y que a el le importe un rábano nuestra hija.
Tengo un trabajo lindo, extrañaba la Caslit demasiado, pero definitivamente este trabajo es maravilloso. Un jefe guapo y encima bueno, inteligente y gracioso. No se puede pedir nada más en esta vida...bueno yo comenzando el año pedí amor...ya me toca. Tnego todo supuestamente, ahora quiero lo que me falta...el amor.
domingo, 30 de octubre de 2011
Cásate mamá
Es dulce verlos llevar el anda, tan llenos de fe, y uno termina preguntándose siempre: ¿en qué momento uno dejó de creer en Dios, en tener fe?
Mi hijita era parte de la cuadrilla 4, la vi cargando el anda en la parte posterior, inclinada y feliz, mientras me miraba para tomarle foto de recuerdo.
Todo andaba bien, ella junto a sus amiguitas, cerca de su amigaza llamada Miranda, hasta que el papá de ella llegó y la cargó, le hizo capachún y a mi me partieron la madre.
Mi hija observaba al papá de Miranda, lo veía y sonreía, hasta que se acercó y le dijo señor ¿puede cargarme a mi también?, yo le dije: hijita, el señor está cargando a su hijita.
La llevé a un lado y sentí su tristeza. Hijita tienes que entender que somos tu y yo, acá no hay más. Prometo cargarte. Pero mi hija me dijo sin mas ni mas: mamá por qué no te casas? yo quiero que te cases con un príncipe, y tener un papá que me cargue.
Se me fue al tacho mi salida bonita, tomando fotos a la procesión de mi enana, con su mantita morada y su detente. Mi hijita me mató, esas palabras me hirieron mucho.
Hubiese querido hacer lo que fuera por quitarle esa pena a mi enana, pero va creciendo y se da cuenta. A ellos uno no les puede mentir.
Yo quisiera darte un papá, pero no se puede, aún no existe. Si llegara, tendríamos que ver que es el adecuado, sobre todo para ti. Se que miras con ternura a los papás que llevan a tus compañeras al nido, y tu vas de la mano conmigo, pero que le hacemos. Todavía somos tu y yo, y nadie más.
Yo quisiera que exista un príncipe, es más conozco uno, por cierto muy bueno y lindo, pero el no sabe que es príncipe, aún cree que es el soldado del castillo jajaja, pero al menos por algún lado vamos no??
Prometo echarle ganas, no en encontrarte un papá, sino en ayudarte a entender porque aún seguimos siendo dos, y que aún podemos seguir esperando a que llegue el príncipe.
Ver en tus ojos
Cada vez que puedo verte, que es esporádicamente, solo me lleno de emoción sabiendo que veré de nuevo tus ojos. Tan color miel oscuro, tan lleno de alegría y de pena a la vez. He tenido la suerte de verte llorar, y digo he tenido la suerte, porque siempre te muestras alegre cuando muy adentro, en tu corazón, estas lleno de miedos, de dudas, de pena.
Me dices siempre: estas loca, cómo se te ocurre venir así? y yo atino a decirte: si me pides que venga vendré, así estes lejos, muy lejos. Si me dices: ven. Yo vendré.
Me miras profundamente y te ries, me miras y me dices: estas loca. Yo sonrio y no te doy la contraria. (Debo estar loca para seguir amándote después de 4 años). Ahora comprendo las cosas más claramente, a mi me gustó alguien pero no me enamoré. Yo sigo enamorada de ti, de tu locura, de cada molécula de ti, todo tu eres mi razón de ser.
Aquel día de un momento a otro recordaste y te pusiste a llorar. Eramos tres: tu amigo, tu y yo. El te decía cálmate hermano, tranquilo, las cosas pasan. Y yo no dejaba de secarte las lágrimas con mis manos, pretendiendo frenarlas, te miraba y te decía llora, si quieres llorar, hazlo.
Me miraste, sonreiste y me dijiste: gracias, por estar acá, por venir a verme. Luego nos fuimos juntos, nos besamos como si no lo hubieramos hecho en años, tomaste mi rostro entre tus manos y yo hice lo mismo con el tuyo.
Me repetiste por milésima vez: estas loca. Y te grité: Siii, si lo sabes, sabes que me tienes loca, que estoy loca por ti.
Sonreíste, me besaste y estuvimos juntos otra vez. Abrazados como siempre, entrelazados, mirándonos, yo besándote los ojos, secándote las lágrimas que se habían desvanecido con mis besos.
Ya había amanecido y me miré en tus ojos, tan tiernos y a la vez tan fuertes, de mirada profunda, profunda como tu mismo. Miré tus ojos y contemplé tu sonrisa, esa que me brindas cada vez que me dices loca.
Me sonreíste y me dijiste: que me ves? Qué has visto en mi? Y yo te dije todo, tu risa, tus ojos, tu vida, tu mundo.
Yo te amé hace 5 años, me enamoré y preferí dejarte, me aleje porque me lo pediste, y regresé porque me dijiste vuelve.
Si estoy loca, pero de ello tu no tienes la culpa, yo me vi en tus ojos y vi tu alma en tus pupilas, yo vi al ángel que escondes, no al hombre que se muestra frente al mundo. Yo te vi, me vi en tus ojos y comprendí que no podré dejar de amarte...nunca.
